Piano memMor (No-Lugar, 2019)
Esta obra se sitúa en un cruce sensible entre memoria, desapego y obsolescencia afectiva. Parte de un objeto doméstico —un piano de juguete adquirido de segunda mano— que, lejos de permanecer fijo, transitó por distintos cuerpos familiares, desplazándose de mano en mano hasta quedar enterrado entre cajas y objetos, quedar embodegado. Este recorrido activa una reflexión sobre el archivo biográfico de un objeto y las cargas simbólicas que acumulan en su circulación. Cada transferencia implica una doble operación: apropiación y abandono. Así, el piano se configura como un artefacto liminal, oscilando entre la condición de residuo y la de reliquia íntima, entre aquello que se descarta y aquello que, sin saberlo, se preserva. La intervención reconstruye el objeto mediante un ensamblaje tecnológico , sustituyendo sus teclas por moldes de dedos de quienes lo habitaron en distintos momentos. Este gesto desplaza la lógica instrumental del piano hacia una dimensión corporal y afectiva: ya no se trata de ejecutar notas, sino de activar presencias. En lugar de producir sonido mecánico, cada tecla emite la grabación de voces familiares entonando respectivamente cada nota, cada tecla, como voces fantasmales cantando la nota correspondiente —Do,Do#, Re,Re# Mi,Mi# etc, transformando el instrumento en un archivo vivo. La obra propone así una reconfiguración de la memoria: donde lo íntimo se reactiva en cada contacto. En este dispositivo, el sonido no reproduce música, sino huellas. Y el objeto, lejos de ser un vestigio pasivo, se convierte en un umbral donde el pasado insiste, se descompone y vuelve a emerger.

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